dimecres, 17 de novembre de 2010

O eso parece

Parece cono si los tiempos andasen desbocados y prevaleciera el sálvese quién pueda. La contundencia de los acontecimientos sólo es comparable al desconcierto que estos causan. Lo que ayer era un mullido colchón donde solazarse, hoy es una tabla de faquir clavada en la espalda; lo que hoy es una rama donde cogerse, mañana será una astilla en nuestras manos. Y, mientras, seguimos pidiendo peras al olmo. ¡Será posible! Tan pronto como abran las taquillas, me cojo billete para Marte.

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