divendres, 31 de desembre de 2010

Tengo otro plan


Definitivamente mañana seré mejor. Empezaré una nueva vida: intentaré seriamente dejar de fumar; beberé menos vino y nada de Brandy; comeré más ligero; haré ejercicio; saludaré a la portera, aunque ella también me deteste; volveré a estudiar inglés, yes!; me meteré aún menos con los que no piensan como yo –¿para qué?– conduciré con respeto; y nada de drogas, sólo las que no matan; aprenderé a amar a los demás, aunque me puteen; me quejaré de menos cosas; no tiraré papeles al suelo ni escupiré; intentaré no provocar con mis palabras y actos; daré sin esperar a cambio; pagaré todos mis impuestos, aunque no tenga con qué; veré la televisión y escucharé a los políticos y, a unos y a otros, les haré caso; no desearé a la mujer (de quien sea) y sólo me masturbaré si es estrictamente necesario; y no mentiré tanto. Y si después de todo me aburro, cogeré el portante y me mudaré a otra galaxia. Todo eso, mañana, mañana mismo. Hoy no, que esta noche tengo otro plan. 

dijous, 23 de desembre de 2010

Fum fum, fum

No por ser Navidad van a cambiar las cosas, ni por más buenos propósitos para el año que se avecina, ni por más amor envuelto en papel de regalo, ni por más turrón con el que nos embadurnemos va a ser distinto. Y sin embargo, un año más vamos a hacer ver que sí, que esta vez va a ser diferente. Una vez más la tradición va a poder más que nosotros. Pasará Navidad, empezará un nuevo año y volveremos a seguir como siempre, es la tradición. Fum, fum, fum, exactamente eso: puro humo. Pues, eso: felices fiestas y próspero año nuevo. 

diumenge, 19 de desembre de 2010

A propósito

Como si siempre fuese la primera, nos emperramos una y otra vez cada uno de enero y cada septiembre a la vuelta de vacaciones, con nuestros viejos, nuevos o renovados propósitos de ser mejores, mejorar nuestro entorno y, de paso, el mundo en general. Y lo hacemos a sabiendas de que en esta ocasión tampoco lo lograremos porque también, como siempre, nos empecinamos –pero aquí más astutamente– en cometer los mismos o parecidos errores. Nada que no sepamos. Incluso que estos, los errores, son nuestro secreto mecanismo de defensa para no tener ni siquiera que intentar, seriamente, alcanzar los objetivos marcados. ¡Que trabajón, sino! De otra parte, quizás no supiésemos vivir sin estos ciclos: proponerse, relajarse y decaer, para volver a proponerse a uno mismo en un engrasado vaivén vital que nos justifica como seres vivos y pensantes. ¡Cuan complicado que resulta, al final, vivir! Por lo que a mi respeta, en mi afán por simplificar lo incomprensible, creo que este final de año no me voy a proponer absolutamente nada, por ver si resulta más llevadero. Aunque sin poderlo evitar ya me estoy proponiendo antes de hora. No hay manera.  


dimecres, 8 de desembre de 2010

Más allá no, más acá

A veces acariciamos la posibilidad de vivir más, más años, más tiempo sin darnos cuenta de que ya estamos viviendo más (lo contrario, desear vivir menos, no tiene vuelta, está al alcance de cualquiera). Efectivamente, cada segundo que pasa estamos viviendo más, pues no hay más tiempo que el qué vivimos. Tiempo. Siguiendo la teoría de Robert T. Tourttel, de que el tiempo es la consciencia empírica del espacio, el tiempo que está todavía por venir no existiría como tal, sería pura entelequia, sólo existiría en la medida en que fuésemos conscientes de vivirlo. El tiempo, pues, seríamos nosotros mismos; y en tal caso, vivir más sería ser más nosotros mismos. De lo que concluyo que, si el tiempo que no se vive no existe ni existirá nunca (aunque, nunca, aquí sea redundante), yo me decanto no por vivir más tiempo sino por vivirlo mejor, 'más mejor'. Y es que, entre otras cosas, lo primero no está en nuestra mano alcanzarlo y lo segundo sí. Así de obvio, así de pragmático. Digo esto, y dicho sea de paso, habiendo descartado el precepto de hacer méritos en esta vida para tener luego ventajas en la del más allá. Por supuesto. Pero eso sí, amando mucho a los próximos, tanto como a uno mismo, que para eso estamos.

dilluns, 6 de desembre de 2010

A la vostra salut

Demà passat per a la majoria de la gent serà un dia de tants. Per a mi serà el tercer aniversari de la meva mort, un dijous al migdia. Un dijous com qualsevol altre fins al mateix instant que em va succeir la mort, des d’aleshores que és motiu d’aniversari. N’hi ha molts, aquí entre els morts, que no ho celebren; estan tan ensopits ara com ho eren en vida. Però jo sí que ho celebro, com en vida sempre havia celebrat l’aniversai del meu naixement. Són d’aquells petits detalls que t’alegren la no-existència. Ara, igual que abans, tot plegat consisteix a saber aprofitar els moments, les oportunitats: minut que passa, minut que no torna. Allà i aquí, exactament igual. Només es mor una sola vegada, perquè, doncs, no celebrar-ho! Està clar que aquí no hi ha allò de “...perquè ves a saber si ho podré celebrar l’any vinent... No, aquí n’hi ha que ara mateix celebren el seu 13.000.000 aniversari, i en tenen per a llarg. Però tant se val, cada any és diferent i un any méés un any més. O, no? A la vostra salut!
Microvisionaris. 2006
Finalista del “2n concurs nacional de microrelats” organitzat per l’Ajuntament de Montcada i Reixac i Montcada Ràdio

diumenge, 5 de desembre de 2010

Final inesperat

Al final d’un dinar apassionat acordem deixar de banda els nostres respectius compromisos d’aquella tarda, i anar a sopar a aquella ciutat on aterri el primer avió que surti el moment que nosaltres arribem a l’aeroport. Anem al de Girona (els vols són, allí, més econòmics) i després d’invertir 38 euros i una hora i mitja de viatge aterrem al de París. Un cop al centre, de camí a reservar hotel, parem a comprar roba interior (unes calcetes per a canviar-se). Ja a l’hotel, una dutxa i decidim on anirem a sopar. Passejada vespertina i aperitiu a la terrassa del bar que hi ha enfront del bistró on després soparem. Sopar exquisit, copa i a l’hotel. La nit, l’esperada, i pel matí quan, recent dutxada, ella obre l’envoltori de les calcetes noves, sorgeix una cartolina amb la nota: ”Millor tornar sense”. No hi trobem cap explicació però tampoc tenim altra opció (les brutes, ni parlar-ne) i hem de sortir cap a l’aeroport. En uns moments estarem a Barcelona i tema resolt. Això és el que semblava però, pel que es va veure després, no va ser així. La idea que no portava roba interior em martiritzava i, a l’ascensor, no vaig poder controlar-me (o no vaig voler) i ara escric des de la comissaria on estem esperant que ens prenguin declaració per alteració de l’ordre públic.

(Imaginari. Jacint Pau, 2007)

divendres, 3 de desembre de 2010

Convivencia

Me observa todo el rato. Está pendiente de todo lo que hago o no hago, aunque como ahora mismo, en el sofá, enroscado, parezca que duerma –jurarías que duerme. Es mi gato. Tan especial como cualquier otro pero este es el que me ha tocado a mi, a pesar de que él esté convencido de todo lo contrario. Porque él es quien decide qué y cuándo se hace; él es quien escoge sofá o butaca; y también él es quien resolvió desde el primer día dormir en mi cama como si fuera la suya. Aún así, es condescendiente conmigo y deja que piense que soy yo quien manda. Podríamos decir que hemos encontrado el equilibrio: yo también dejo que él se crea que hace lo que quiere y cuando quiere. Sin ánimo de ofender, quizás vivir en pareja –para que funcione– supone encontrar algún equilibrio de este orden. Quien sabe. Al menos a mi, con el gato, me funciona. Y, pues, qué remedio.