dimarts, 23 de novembre de 2010

Una de Disney

(basada en una idea de Darvin y puesta en escena de Asimov)

Es constatable que pasamos buena parte de nuestras vidas bajo tierra: en el tren, en el metro, en los parkings, en las plantas subterráneas de los grandes almacenes... y algunos, los que allí trabajan, se pasan muchas horas más. Cual hormigas bípedas –ya casi están por crecernos las antenas– nos desenvolvemos, en el subsuelo, con absoluta normalidad.

Por otra parte, ya en la superficie, tenemos nuestras viviendas y nuestros despachos en enormes colmenas a las que, al no disponer de alas, accedemos a través de elevadores mecánicos. En cuanto a las alas, todo se andará. Hormigas de día, abejas de noche. Y todo eso ¿es idea de alguien? ¿alguien lo ha previsto así? o, eso es la evolución.

Dicen que antes que primates fuimos anfibios; si fuese así, ahora podríamos ir para ciber hormejas, una confluencia de hormiga, abeja y iPad que, aunque nos falte todavía solucionar algunos desajustes, estamos en la dirección apropiada.

Sigo esperando que abran las taquillas para Marte.