dimecres, 8 de desembre de 2010

Más allá no, más acá

A veces acariciamos la posibilidad de vivir más, más años, más tiempo sin darnos cuenta de que ya estamos viviendo más (lo contrario, desear vivir menos, no tiene vuelta, está al alcance de cualquiera). Efectivamente, cada segundo que pasa estamos viviendo más, pues no hay más tiempo que el qué vivimos. Tiempo. Siguiendo la teoría de Robert T. Tourttel, de que el tiempo es la consciencia empírica del espacio, el tiempo que está todavía por venir no existiría como tal, sería pura entelequia, sólo existiría en la medida en que fuésemos conscientes de vivirlo. El tiempo, pues, seríamos nosotros mismos; y en tal caso, vivir más sería ser más nosotros mismos. De lo que concluyo que, si el tiempo que no se vive no existe ni existirá nunca (aunque, nunca, aquí sea redundante), yo me decanto no por vivir más tiempo sino por vivirlo mejor, 'más mejor'. Y es que, entre otras cosas, lo primero no está en nuestra mano alcanzarlo y lo segundo sí. Así de obvio, así de pragmático. Digo esto, y dicho sea de paso, habiendo descartado el precepto de hacer méritos en esta vida para tener luego ventajas en la del más allá. Por supuesto. Pero eso sí, amando mucho a los próximos, tanto como a uno mismo, que para eso estamos.