divendres, 28 de gener de 2011

El GPS

Tenia un matí de bojos: tres reunions, dues signatures, visita al psicoanalista, i dinar amb uns clients. Feia tard i vaig agafar un taxi. Li vaig donar l'adreça, i abans d'arrancar, la va introduir al GPS. Vaig trucar a la secretària per avisar que em retardava i em vaig posar a repassar els informes per a la primera reunió. Passada una estona em vaig adonar que no anàvem en bona direcció. Li  ho vaig comentar al taxista, fent-me el despistat (per no ferir sensibilitats) i em va asseverar: «anem bé, el GPS no s’equivoca» (el beneit GPS no parava de donar indicacions en veu alta, «a cent metres giri a la dreta» i moments després «ara, giri a la dreta») Vaig quedar desconcertat i bocabadat: m’estava prenent el pèl o allò anava de veres? Per uns moments em vaig sentir presoner d’aquell parell; l’un donant ordres sense parar i l’altre obeint cegament. Veient el caire que agafava l’assumpte, i abans d’aclarir el malentès amb el taxista, vaig trucar novament a la meva secretària per a què comencessin sense mi. Ella em va voler tranquil·litzar amb un «no es preocupi per res, tot està controlat» i, més que tranquil·litzar-me, em va desconcertar encara més. Però, anem per parts, ara tocava resoldre el més important: aconseguir arribar-hi. Em vaig dirigir al taxista de nou però només obrir la boca em va dir, molt cordialment, «no es preocupi per res, tot està controlat, el GPS no s’equivoca». No li vaig respondre, estava estorat: era jo qui ho tenia sempre tot controlat, i era jo qui mai s’equivocava. Mai m’havia trobat en una situació semblant, no sabia que dir. El taxi va parar davant la porta principal del que semblava un balneari, on m’hi esperaven dues persones somrients i amb bata blanca. Em sembla que va anar així, ara no ho recordo prou bé. Ja fa tres anys que hi sóc i no vull ni sentir-ne parlar dels GPS.

dissabte, 22 de gener de 2011

Monólogos


Un día más he intentado hacerle comprender a mi gato algo tan simple como que un no: es un no. Pero es obvio que no entiende nada de lo que le digo –y no es poco– y sigue haciendo la suya. Por mi parte, tampoco consigo entender nada de lo que él dice; claro que, dada la escasez de su vocabulario, tampoco se puede esperar de él grandes disertaciones: todas las variantes de miu, mau, meu, y un murrumeu que sólo utiliza cuando está muy contento o muy cabreado, a saber porqué. En estas condiciones es sumamente improbable que lleguemos a mantener una conversación interesante, ni tan siquiera darnos un elemental buenos días. Por lo demás, normal. Lo que no es tan normal es que hablando el mismo idioma, marcados por la misma cultura, en definitiva en las mismas o similares condiciones, nosotros, los humanos  –al menos la mayoría– no seamos capaces de entendernos. Y esto ya cuesta un poco más de aceptar.  Por lo visto, lo nuestro, tanto en el primer caso como en el segundo se trataría de diálogos (?) de monólogos. En fin, habrá que prestar más atención a la comunicación no verbal.


dilluns, 10 de gener de 2011

Estoy hecho un lío

No cabe duda –a estas alturas– de que la tierra es redonda. Como tampoco es cuestionable que los pájaros vuelan y que los peces nadan. Igualmente, nadie se atreverá a negar que al final de la vida sucede la muerte. Perogrulladas, sí. Del mismo calibre que cuando los políticos nos dicen que están ahí para defender nuestros intereses. Naturalmente que así es, y para eso les hemos votado o ¿no es exactamente eso la democracia? No cabe la menor duda, ni es cuestionable, ni nadie se atreverá a negarlo: están ahí para trabajar para nosotros, que para eso les pagamos. Entonces ¿porqué no lo hacen? A bote pronto se me ocurren, como mínimo, dos razones: o ellos son son muy listos o nosotros muy tontos. Lo primero es evidente, no hace falta tener muchas luces; lo segundo me da que pensar, o somos realmente muy cortos o, aún no siéndolo, nos equivocamos (al parecer, sin remedio) cada cuatro años. Pero como todo tiene bastantes más que dos caras, me atrevo a pensar en una tercera y aún más triste opción: ¿no será que nos han engañado? que la tierra no es redonda, que los pájaros no vuelan, que los peces no nadan y que la vida es eterna (y nosotros, pobres y supuestos mortales, sin enterarnos). Vaya, que estoy hecho un lío. ¿Puede alguien echarme una mano? Abstenerse, por favor, los amantes de la física cuántica, porque entonces el lío es superior.

dijous, 6 de gener de 2011

Auténtico

No era una copia –había visto muchas– era un original. Era auténtico y lo tenía delante de sus propios ojos; sólo con alargar los brazos podía tenerlo entre sus manos. El sueño de toda una vida estaba a unos segundos de sus dedos y, aún sabiendo que una ocasión así difícilmente se repetiría, prefirió conservar el sueño intacto y ni siquiera lo rozó: deslumbrado, tan solo lo admiró. Ahí estaba y allí se quedó, en el escaparate, en medio de cristales rotos, con destellos rojo y azul sirena del coche policial que ya había llegado. Cuando se lo llevaban esposado, el Rolex, todavía brillaba en sus pupilas. En el trayecto a la comisaría únicamente pronunció una palabra: auténtico.

dissabte, 1 de gener de 2011

Socorrido año nuevo

Querido año nuevo: Tal como están y van las cosas y no teniendo ni dios a quien pedírselo, se me ocurre, como última opción, escribirte a ti. ¿Sería mucho pedir que, este año que empezamos, los políticos dejen ya de insultar nuestra –poca o mucha– inteligencia? ¿Sería posible que, de paso, los Mercados diesen la cara de una vez, para saber de qué estamos hablando? Querido año nuevo, estoy hasta los mismísimos de tanta tontería, de tanto espabilado, de tanto chorizo, de tanto mequetrefe; se me hace una montaña tener que empezar otro año con la solemne promesa de más (mucho más) de lo mismo. Con lo grande que es el universo –o, ya puestos, el multi-universo– y me ha tocado vivir aquí. En serio, queridísimo año nuevo, ¿hay alguna posibilidad? Y diría más, ¿alguien me escucha? ¿hay alguien ahí? Joder, que difícil lo ponen!