dilluns, 10 de gener de 2011

Estoy hecho un lío

No cabe duda –a estas alturas– de que la tierra es redonda. Como tampoco es cuestionable que los pájaros vuelan y que los peces nadan. Igualmente, nadie se atreverá a negar que al final de la vida sucede la muerte. Perogrulladas, sí. Del mismo calibre que cuando los políticos nos dicen que están ahí para defender nuestros intereses. Naturalmente que así es, y para eso les hemos votado o ¿no es exactamente eso la democracia? No cabe la menor duda, ni es cuestionable, ni nadie se atreverá a negarlo: están ahí para trabajar para nosotros, que para eso les pagamos. Entonces ¿porqué no lo hacen? A bote pronto se me ocurren, como mínimo, dos razones: o ellos son son muy listos o nosotros muy tontos. Lo primero es evidente, no hace falta tener muchas luces; lo segundo me da que pensar, o somos realmente muy cortos o, aún no siéndolo, nos equivocamos (al parecer, sin remedio) cada cuatro años. Pero como todo tiene bastantes más que dos caras, me atrevo a pensar en una tercera y aún más triste opción: ¿no será que nos han engañado? que la tierra no es redonda, que los pájaros no vuelan, que los peces no nadan y que la vida es eterna (y nosotros, pobres y supuestos mortales, sin enterarnos). Vaya, que estoy hecho un lío. ¿Puede alguien echarme una mano? Abstenerse, por favor, los amantes de la física cuántica, porque entonces el lío es superior.