dimarts, 5 de juny de 2012

Como un loco

Más tarde, ya en la cama, me di cuenta de dos cosas:
de lo mucho que, sin reconocerlo, te extrañaba,
y de lo muy necio que era  –quizás un loco.
A media noche desperté de súbito, vacío y vacío el lecho.
Despierto como si ya las nueve fueran 
(pero no, todavía quedaba un trecho),
extrañado de todo –de mi también.
Temiendo volver al dormir, volver al sueño
para despertar después, de nuevo, pero sin nada nuevo,
con el mismo vacío, con el mismo techo,
con la misma extrañeza de mi –de ti también– de todo.
Y, ¿para qué? ¿Para empezar un nuevo día? 
¿Sólo, otra vez? Tampoco eso era nuevo. 
Nada nuevo: me dormí.
Ahora, con el café de media mañana,
me parece un remoto sueño. Un sueño que quizás tuve
o es, quizás, ahora que sueño.
Nunca sabré si has existido, si existes, o si eres Morfeo. 
Aunque, la verdad, poco importa:
esta noche te haré el amor como nunca –como siempre–
como un loco. Como un loco que teme despertar cuerdo
o como un cuerdo que se esté volviendo loco.

Ya nunca sabré qué hubiera sido el no conocerte.


Del poemario Del Jodido amor